Estando ahí me di cuenta que la gente sentía curiosidad por mí. Al principio no entendía porqué, se acercaban, sonreían, alargaban sus manos para estrecharlas con las mías. Tenía hambre y eso me ponía ansioso. Una pequeña niña se acercó y me sonrió; yo trate de devolver el gesto lo mejor que pude y ella quedó feliz con mi mueca y le fué a contar feliz a su mamá que estaba en la otra orilla. Me sorprende que yo sintiéndome tan poco produzca ese efecto; para mí (lo tengo claro) es solo mi trabajo, consigo con eso mi alimento y eso es todo. Pasado el rato se acercó una pareja, ella (guapa) le dice algo a su novio al oído y los dos se rien mientras miran mi entrepierna, ella se quedó mirando un rato más, mientras sutílmente se mordía el labio inferior. Al rato por fín llegó alguién a ofrecerme algo para comer, un par de frutas, supuse que estaba bien, era mi trabajo.
Me rasqué, me fuí atrás a esconder un rato. Se apagaron las luces, la gente se fué. Antes de dormir recordé aquellos árboles inmensos que me cobijaban en aquella jungla infinita. Se acercó el encargado y me dijo "Duérmete simio apestoso, mañana el zoologico abre mas temprano"
Me rasqué, me fuí atrás a esconder un rato. Se apagaron las luces, la gente se fué. Antes de dormir recordé aquellos árboles inmensos que me cobijaban en aquella jungla infinita. Se acercó el encargado y me dijo "Duérmete simio apestoso, mañana el zoologico abre mas temprano"

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