miércoles, 31 de diciembre de 2008

Cuatro Maneras del Endulzar la Vida

La Mujer Azucarada:

Es la mujer dulce, la que te entrega todo su amor. Confía ciegamente en tí, no te ve errores e inclusive ve en uno cualidades inexistentes. Ella al parecer en un desborde de amor glicémico proyecta una imagen delirante del ser amado. Ella es la mujer golpeada, abusada, engañada dejada en un rincón como esclava doméstica encadenada a su destino. Ella es la que después se transforma en cariñosa madre o permisiva abuelita. Su tristeza es saber que su amor nunca será correspondido con la intensidad con que lo da, su amor azucarado hace que cualquier individuo que esté junto a ella quede como el ser mas despreciable del mundo.

La Mujer Light:

Ella tiene el prototipo de belleza clásica, modales refinados y pensamiento ligero. La puedes llevar a todos lados, nunca va a desentonar, tu jefe la va a amar, lo mismo tus padres. Su vida vista de afuera se ve como cualquier publicidad del momento (eso si la mujer light esta siempre según la tendencia del mercado imperante). Cuando la miras a los ojos puedes ver todo el futuro, hijos, casa, mascotas, domingos familiares, vacaciones en la playa. La mujer light es equilibrada, cómoda y segura, es la versión viva de un catálogo de grandes tiendas, tiene todo lo que el promedio de consumidores quiere. Lo malo es que su dulzor artificial, plástico y transgénico no te hará engordar y te dejará ese sabor superficial que no echarás de menos nunca, y que los sueños no pueden reproducir.

La Mujer sin azucar:

Esta es una mujer práctica, pero de un sabor inigualable puesto que al carecer de dulzor queda su naturaleza desnuda y perfumada. Es una mujer que cuesta probarla la primera vez, no sabemos si somos nosotros los dulces, o estamos solo negando el azucar para evitar la llegada de hormigas o moscas. Como toda relación necesita algo de dulzura, ella corre el riesgo de agregar mucha o poca azúcar, perdiendo la noción de medida. Lo cuál, deriva en algo extremadamente dulce al borde del hastío, o algo muy desabrido carente de verdadera pasión.

La Mujer Frutal:

Ella nació en las ramas de un árbol, se nutrió de la luz del sol y de la brisa. Creció conociendo los ritmos naturales los cuales le enseñaron la importancia de los tiempos y de los ciclos. Cuando uno la vé, queda maravillado por su soltura, desplante y naturalidad. Poseé esa cualidad hipnótica de las olas del mar y el fluir de los ríos. Su sabor dulce es fresco, jugoso, primaveral y transparente. Pero ojo, esto no dura para siempre la mujer frutal sabe que si el sol se esconde es para salir al otro dia. Ella te enseña que hay tiempo para todo y te lo dice suavemente mientras se despide, sabe que la noche es solo el preámbulo para un bello amanecer y que el tiempo de la noche le permite a ella renovarse para una salida del sol vibrante y llena de risa, donde te invitará a recostarte con ella en el pasto a disfrutar de su compañía.

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