domingo, 23 de noviembre de 2008

En una noche sin avisar

… En una noche sin avisar, me deslizaré bajo tus sabanas. Morderé con dulzura tu piel, y dejaré escurrir la savia, no te asustes no es veneno, es solo un soplo convertido en líquido, que de mi interior de arácnido saldrá como un leve hechizo, como un sueño, un recuerdo o una sensación. Primero te sentirás afiebrada, después querrás asomarte a la ventana con el anhelo de ver algo, cualquier señal que te de una respuesta a tan vasta y palpitante inquietud, que surgirá volcánica desde el vientre y saldrá por tus labios como suspiro.

Como dije, en una noche sin avisar.

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